Nos mudamos a WordPress

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Estuve cavilando recientemente acerca de mi falta de constancia para producir contenido nuevo en mis dos anteriores blogs: Paisano: Cubano y EmigranteMidwest Realty BlogCiertamente no tengo justificación, como no sea echarle la culpa a mi trabajo en la oficina, mis gestiones como agente de bienes raíces, mi esposa, las perras y el gato por ocupar demasiado de mi tiempo y solo dejarme una hora a la semana para pensar en qué voy a hacer la siguiente semana, jajaja.

Pues bien, llegué a la conclusión de que si había decidido hacía un tiempo molestar a la gente bombardeando mis escritos en la red, mejor me ponía a la altura de las circunstancias y  seguía en el juego o resolvía sacar ambos blogs del aire. Como lector me he sentido frustrado varias veces cuando me he habituado a seguir ciertos sitios de mi interés y un día sin más ni más publican un texto pequeño a manera de farewell y hacen mutis por el foro. Grrrrrr (Como este por ejemplo: El Pequeño Hermano)

Pero ciertamente me di cuenta de que junto al poco tiempo disponible, otra de las causas de mi prolongada ausencia es que me he disgregado en varios proyectos y trazado metas que aunque me llevan al mismo lugar en mi proyecto personal, a veces me halan en direcciones diferentes. Por eso decidí unificar el contenido de los mencionados blogs originarios en uno solo, concentrar mis esfuerzos en producir textos de temas variados y tomar prestado el nombre de uno de mis escritos más populares en el pasado para darle título a este nuevo endeavour. Así que desde hoy estamos en WordPress en vez del ya conocido Blogger con la intención de aprovechar mejores recursos para publicar, pero me las he ingeniado para migrar todo el contenido anterior hacia acá de manera que se conserve el hilo de lo dicho hasta aquí. Todo eso se puede encontrar en al archivo en el costado derecho de la pantalla. A los lectores nuevos los invito a que exploren los artículos mas viejitos que seguramente les pueden interesar y serles de ayuda para entender de qué va esta locura. Algunos de ellos fueron también reproducidos en Diciembre de 2015 en el Blog Cartas desde Cuba, de Fernando Ravsberg

Continuemos entonces con esto de la escritura y esperemos que además de no aburrir pueda informar, instruir y entretener a los que decidan dedicarme parte de su tiempo. Se que hay muchas opciones para escoger qué leer ahí fuera y me sentiré halagado si elijen seguir mis escritos.

De cómo emigrar a U.S.A. y vivir para contarlo

Este post no trata de incitar a nadie a emigrar y hacer un viaje por todos conocido como peligroso. Tampoco es una apología al recorrido que un grupo de amigos y yo realizamos para llegar a los Estados Unidos. Pero puestos ante la decisión ya tomada de aventurarse en pro del sueño americano, espero que pueda servir de referencia para evitar o al menos minimizar situaciones de riesgo a aquellos que están en camino o pretenden hacerlo en el futuro.

De nuestra propia experiencia, les dejo varios tips o consejos que me parecen útiles.

La preparación:

Decidirse a dejar la seguridad del lugar donde uno se encuentra para partir hacia lo ignoto, solo con la esperanza de una vida mejor pero sin certeza de poder lograr la meta, no es cosa que se deba tomar a la ligera. Tenga en cuenta que usted se está aventurando hacia lugares que no conoce geográficamente, que se va a encontrar con personas que no siempre van a tratar de ayudarle y en muchos casos puede estar seguro de que tratarán de aprovecharse de usted de alguna manera. Note también que durante todo su camino usted tiene altas probabilidades de cruzarse con autoridades policiales y migratorias que en el mejor de los casos lo detendrán y dejarán seguir después de dejarse querer por el consabido soborno, pero en los peores escenarios lo pueden deportar de regreso a su lugar de origen, retenerlo durante días o semanas, o entregarlo como moneda de cambio a bandas de delincuentes que operan en las rutas que siguen los emigrantes.

Dicho esto, empecemos por lo referente a la preparación del viaje.

  • Únase a un grupo de personas en las que confié: Este es tal vez el mejor consejo que pueda darle. El viaje que usted está a punto de emprender genera un gran estrés por lo peligroso e incierto. No viaje solo y asegúrese de hacerlo con personas que sean de su total confianza porque la va a necesitar para tomar decisiones y apegarse a lo planeado, para tener apoyo y ser una sola voz cuando se enfrenten a momentos tensos con autoridades, coyoteros e hijos de mala madre que se encontrarán por el camino. En el grupo se cuidarán las espaldas mutuamente y entre todos se asegurarán de que nadie se quede perdido en lugares de difícil acceso o cuando haya que aprovechar la oscuridad para cruzar las fronteras.
  • Preocúpese por los asuntos logísticos de su viaje: Haga su tarea antes de que llegue la fecha de salida, infórmese acerca de todos los detalles que puedan ser de importancia como el estado del tiempo, la mejor ruta a seguir o combinaciones de rutas, las características de las zonas fronterizas por donde cruzará, los servicios de transporte y sus costos. Usted debe tener al menos una idea de cuanto le costará viajar en cuanto a pasajes, alimentación, hospedaje, posibles mordidas de policías corruptos, tarifas que cobran los coyoteros, etc. Estudie las tasas de cambio de moneda para saber cuánto dinero necesita en cada etapa del viaje y así no pierda demasiado en los cambios o que al salir de un país hacia otro le sobre dinero que no pueda volver a cambiar.
  • Sobre el dinero: Aunque generalmente el migrante no maneja grandes sumas de dinero, este tema es bien importante. Lo esencial a tener en cuenta es no viajar con todo el dinero de que dispone, lleve solo una parte que garantice avanzar la mayor distancia posible, pero deje el resto con una persona de confianza que pueda enviarle giros de efectivo cada vez que usted lo necesite durante el camino. Es posible que esto le genere gastos adicionales en cuanto a tarifas de Western Unión o Money Gram, pero nunca serán comparables a perder todo el esfuerzo de meses de ahorro por causa del asar o de robos. En los temas logísticos deberá tener claro en qué países le permiten recibir transferencias de efectivo utilizando su pasaporte, pues hay lugares donde no es posible y esto puede ser causa de retrasos en su viaje. También es esencial que no transporte todo su dinero en un solo sitio. Divídalo en sumas pequeñas y escóndalo en diferentes lugares que le hagan difícil la tarea a potenciales ladrones y extorsionadores.
  • Provisiones: Ligado con lo anterior está la decisión acerca de qué cosas llevar como equipaje. Pues le aconsejo que lo menos posible. Por experiencia le digo que cada libra de más que transporte le va a pesar el doble cuando se vayan acumulando los kilómetros de viaje y tenga que acarrear ropa sucia, comida, productos de aseo, accesorios útiles para orientarse en el día y la oscuridad, medicinas, etc. Si viaja en verano lleve solo lo necesario, no acumule cosas sucias o viejas, mejor deshágase de lo ya usado y compre por el camino lo que vaya necesitando. El ir sobre cargado además de atentar contra su agilidad cuando más la necesita, le delata ante los ojos entrenados para detectar a ilegales. Trate siempre de aparentar ser una persona de la zona en la que se está moviendo, por eso no se vista de forma llamativa ni con atuendos que brillen en la oscuridad.

Durante el viaje:

Lo primero que debo aconsejarle para cuando ya se encuentre en su ruta es que no confíe en nadie. Esto no se contradice con el primer tip que habla del grupo con el que usted viaja, solo es una advertencia para que no se olvide que está en terreno ajeno y que usted no es más listo que nadie aunque se lo crea. El objetivo que usted se ha propuesto le exige proceder con prudencia y una mezcla de cautela y audacia según el momento. Pero no olvide nunca que en la confianza está el peligro.

  • Hable lo menos posible: Algo que usted probablemente no podrá fingir es el acento con el que habla y si es usted cubano su forma de hablar es detectable a 15 kilómetros de distancia. Si no es estrictamente necesario hablar, mejor permanezca callado y cuando no quede más remedio que hacerlo hable bajo y cerca de las personas que le acompañan. Los coyoteros y policías tienen un olfato especial para detectar a sus presas por el aspecto de forasteros y la manera de comportarse, pero si encima le escuchan hablando en un acento raro esa es la manera más directa de llamarlos.
  • Tenga a mano dinero para emergencias: Aunque se que ya le dije que escondiera bien su dinero, no lo haga al punto de no tener disponible una suma destinada a emergencias, en un lugar accesible. Esta deberá ser lo suficiente para convencer a alguien en caso de que se necesite sobornar para poder continuar, pero no tanto como para lamentar su pérdida en caso de robo. También le servirá para comer o para pagar transporte cuando lo amerite. Cada vez que haga uso de su dinero para emergencias repóngalo extrayendo del resto de los escondites que haya preparado, pero ojo, no lo haga donde puedan verle. Busque siempre un lugar seguro donde transferir su dinero desde el escondite hacia su bolsillo. En algún que otro momento el dinero de emergencia puede ser sustituido por objetos de valor como relojes, cámaras, celulares, etc., en el caso de que se necesite ¨convencer¨ a alguna autoridad para que le deje seguir camino.
  • Comunicaciones: Usted necesita estar comunicado tanto con la persona que quedó detrás sirviéndole de apoyo seguro para transferirle dinero, como con los potenciales contactos que utilizará para moverse por los países que atravesará y para cruzar las fronteras. Es muy útil que viaje con un teléfono celular que utilice tarjetas SIM que pueden ser compradas en cada país visitado. Le aconsejo que no lleve un super teléfono que pueda generar la codicia de los delincuentes o de policías corruptos. Trate de conectarse a internet cada vez que pueda para que mantenga informados a sus amigos y familias acerca del lugar en que se encuentra. Esto además de tranquilizarlos le sirve como respaldo de seguridad para que puedan encontrarlo en el supuesto caso de que se extravíe o sea secuestrado. A tono con esto último, le recomiendo expresamente no utilizar teléfonos públicos para comunicarse con sus familiares en USA o en su país y si lo hace asegúrese de no dejar rastro de los números a los que llama. Los delincuentes que medran a costa de los emigrantes aprovechan esto para llamar posteriormente a sus familiares y exigirles dinero a cambio de liberarlo a usted de un supuesto secuestro.

Otros detalles:

Este es un tema del que se puede estar hablando mucho y siempre podrán olvidarse detalles. Depende de la experiencia de cada cual el agregar más información a este post. A la distancia de un año ya después de mi llegada a USA puedo haber olvidado algunas cosas pero esto es lo que me parece esencial. Invito a todos los que lean y hayan tenido una experiencia similar a incluir sus comentarios al final de este escrito y así puedan servir a los lectores que están en medio de su viaje. Que todo sea por ayudar a quienes se están arriesgando en este momento por ese camino.

Serie 30 días por América: Parte VII (Final)

Comenzamos la última etapa del viaje con un entusiasmo tremendo. Viajar por todo México en bus sin sentir que hacíamos algo ilegal y sin el riesgo de ser detenidos por las autoridades nos daba una sensación de libertad muy agradable. Ya solo quedaba la esperada llegada a la frontera con USA y hacia allá íbamos.

De Tenosique a Reynosa:

                                  Terminal de ADO en Villahermosa, Tabasco 

Despertamos temprano y salimos los tres y los amigos que liberaron junto con nosotros el día anterior a abordar el bus de ADO hacia Villa Hermosa. Luego de una espera un tanto larga para hacer trasbordo, seguimos camino a Reynosa en un viaje que nos tomaría 24 horas. El tiempo lo aprovechamos en la terminal para comunicarnos por internet con nuestras familias y amistades que estaban pendientes de nuestro viaje y hacerles saber que luego de 2 semanas detenidos ya estábamos en la ruta final. La euforia por la proximidad de la meta y las ansias de comunicación fueron causa de un incidente negativo que más adelante detallo.

El viaje hasta Reynosa fue más bien aburrido y agotador. Luego de una madrugada en vela nos encontró el amanecer transitando por la zona desértica del norte de México, que desde mi punto de vista es lo más inhóspito que vi en todo el camino. La inseguridad que se vive, debido al tráfico de droga e inmigrantes, hace que los retenes sean más rigurosos en esa zona, como el que tuvimos en medio del desierto con militares portando armas largas revisando todas las pertenencias de los pasajeros y otro retén justo antes de llegar a la ciudad.

Llegamos casi al mediodía a la terminal. Mi sentido común me dictaba que no debíamos irnos a la frontera caminando como lo habían hecho otros, para evitar cualquier encuentro negativo con delincuentes o mafias. Todas las ciudades fronterizas entre México y USA tienen algún servicio de transporte público transfronterizo, que la gente utiliza para cruzar hasta la ciudad más cercana del otro lado. Les sugerí a todos explorar esa opción aunque significara gastar algo más de dinero.

Existen varias compañías de buses que hacen el recorrido entre Reynosa y McAllen, la ciudad de Texas más próxima y el costo es de solo $4 dólares, así que compramos boletos y nos dispusimos a esperar comiendo algo antes de seguir, pues las probabilidades eran de que pasáramos un tiempo considerable en el control de frontera mientras las autoridades norteamericanas procesaban nuestras solicitudes. Algunos volvieron a hacer llamadas telefónicas a sus familiares en Miami desde los teléfonos públicos del lugar y yo salí a deshacerme de los pesos mexicanos que me quedaban, en una casa de cambios.

En un rato llegó el esperado momento de subir al bus para cruzar la frontera. La idea era llegar hasta el control fronterizo y allí bajarnos para contactar a inmigración y solicitar la entrada como cubanos. El cruce del Río Bravo fue algo pintoresco y tortuoso debido al enorme tráfico de automóviles que atraviesan esa frontera a diario y el gran número de vendedores ambulantes que hay en toda esa área. Fuera de eso, el viaje en bus fue bien corto. Todos teníamos una contentura contagiosa y estábamos ansiosos por bajarnos de allí. Miren las caras del momento….

 

Por fin llegamos al punto tan ansiado desde que salimos de Quito, casi un mes atrás. El lugar es nombrado Hidalgo por los norteamericanos y queda en el Condado de Pharr. Nos paramos en la fila para llegar donde los agentes de migración, pero antes de siquiera ubicarnos en la cola una agente desde lejos nos miró y sin haber nosotros pronunciado palabra dijo: ¨¿Cubanos?, pasen por esta puerta¨. Parece que la pinta nuestra era inconfundible allí y fuimos introducidos en un gran salón con ventanillas de atención al público y vista hacia el lugar por donde transitan las personas a las que se le ha permitido la entrada al país. En nuestra imaginación nunca estuvo contemplado que la llegada a la tierra de las oportunidades, fuera a tener un inicio accidentado.

El Tío Sam se hace esperar:

Siete personas integraban nuestro grupo y no había ningún otro cubano en aquel lugar cuando entramos. Pronto el número de compatriotas se fue incrementando y nuestra paciencia disminuyendo, al ver que pasaban las horas y la única acción que habíamos tenido de parte de las autoridades era recoger nuestra documentación y hacernos llenar unos formularios con todos nuestros datos personales y la solicitud para ser admitidos en USA bajo un Parole. No me voy a extender en explicar qué significa esa categoría migratoria y el alcance que tiene para los cubanos, eso lo dejaré para futuros posts . Lo que quiero es hacer una descripción de la situación que enfrentamos allí.

Un refrán muy popular dice que no hay peor cuña que la del mismo palo y eso exactamente nos tocó comprobar ese día 3 de Agosto. De las decenas de funcionarios que vimos trabajando en ese lugar, más del 90 por ciento son latinos nacionalizados norteamericanos o hijos de latinos nacidos en Estados Unidos, en su mayoría de origen mexicano. Eso lejos de ser motivo para la empatía o el acercamiento hacia los miles de latinoamericanos  que circulan por la frontera, actúa como un detonante de las actitudes más prepotentes y los instintos más bajos de algunos de ellos, que al parecer sienten placer al tratar mal a los que infortunadamente tienen algún percance migratorio durante su paso por la frontera.

Nos confinaron en una especie de sala de espera donde habían unos pocos asientos que no alcanzaban para todos y un aire acondicionado que al rato se volvió insoportable, custodiados por un guardia al que cambiaban cada cierto tiempo y al que había que pedirle autorización si uno necesitaba ir al baño. No nos dejaban salir de allí y nadie nos dirigía la palabra a medida que las horas iban pasando. Además estaba prohibido hablar por teléfono o salir a buscar comida. Casi al final del horario de oficina llamaron por su nombre a varios de los que estábamos a la espera y procesaron sus casos. Esos afortunados pudieron continuar su viaje a Miami ese mismo día. Entre ellos estaban mi amigo Oned que salió de Quito conmigo y con Yahima y también el Pichy.

Al resto se nos dijo, después de mucha insistencia de nuestra parte, que no había suficiente personal para procesar a todas las personas que llegamos a pedir entrada y que por ser fin de semana ellos no podían decirnos hasta cuándo estaríamos allí. Después de tenernos todo el día sin comer nada nos trajeron a cada uno una mini hamburguesa y una cajita de jugo, alimento que se repetiría 2 veces al día durante las 48 horas que pasamos varados en aquel lugar.

El problema principal no era lo que nos comunicaban, sino aquello que no decían. Se podía sentir en el ambiente la animadversión de muchos de ellos hacia nosotros, solo por el hecho de ser cubanos y no poder encontrar una excusa para negarnos la entrada. Había una de aquellas funcionarias que no podía ocultar su rechazo malsano hacia nosotros. Cada vez que le tocaba estar de guardia en la entrada del lugar de confinamiento nuestro, se las arreglaba para quejarse de que estábamos alborotando o protestando si se nos ocurría hacer alguna pregunta acerca de nuestros casos. Se la pasaba agregando prohibiciones sobre lo que podíamos o no hacer en el interior de la sala y nos obligaba a estar sentados como si fuéramos niños pequeños.

Alrededor de las 11 de la noche comenzaron a apagar las luces y cerrar las oficinas y se nos dijo que recogiéramos nuestras cosas para llevarnos a otro lugar donde dormiríamos hasta el día siguiente. Nos hicieron atravesar la zona donde ingresan los carros y nos trasladaron a una oficina similar a la anterior, aunque más pequeña y con el mismo aire acondicionado insoportable. Allí  nos dijeron que podíamos tirarnos en el piso a dormir hasta por la mañana. Se imaginarán la indignación que teníamos todos. Cansados por el largo viaje en México, tratados como cosas, casi sin comer y sin un lugar donde poder bañarnos.

La madrugada la pasamos prácticamente en vela. Entre los que nos quedamos sin ser procesados había gente de todos los orígenes. La mayoría procedía de Ecuador y habíamos estado presos en Tapachula y Tenosique, otros venían desde Chile, España y hasta directamente desde Cuba con visa de entrada legal a México. El tema de conversación era principalmente echarle con el rayo a los funcionarios latinos hijos de mala madre que nos habían tocado y la esperanza de que al siguiente día todo se solucionaría.

Arian en la sala de congelación   y el lugar donde nos hicieron dormir en el piso

 

 

 

Las únicas 2 personas amables que nos encontramos allí fueron un guardia de los que nos cuidaban en la sala de espera, que conversó bastante con nosotros y nos hizo su historia de cómo pasó de ser un ilegal a ciudadano americano por haber estado varios años sirviendo en el ejército de Estados Unidos y que estaba estudiando para poder aspirar a otras posiciones en el futuro dentro del departamento de protección de fronteras. El otro era una especie de supervisor que trabajaba en el turno de la noche y que trató de hacernos la estancia allí lo más confortable posible buscando opciones para que pudiéramos descansar y nos trataba con mucho respeto.

Al amanecer del sábado 4 de Agosto nos vinieron a buscar temprano para regresar al lugar donde estuvimos el día anterior. Alguien siempre se las arreglaba para utilizar un celular y comunicarse con Miami. Así fue como supimos las consecuencias de las inocentes llamadas telefónicas en la terminal de buses antes de salir para la frontera. Un pariente de Amaury le preguntó desesperado que dónde estaba, pues había recibido una llamada desde México donde alguien estaba exigiendo un rescate de miles de dólares por dejarlo ir sano y salvo y que en caso contrario lo matarían. Tremendo susto para Amaury y su pariente que al final no resultó en nada serio, pero fue confirmación de los temores que me llevaron a sugerir no ir a pie hasta la frontera.

Lo mismo sucedió con Oned, quien al llamar a su tío después que le dieron el parole y entró a USA, se enteró que el tío lo daba ya por desaparecido y estaba a punto de enviar el dinero que pedía un mexicano que supuestamente tenía a Oned secuestrado.

El Modus Operandi de semejantes delincuentes es sencillo. Merodean en torno a los teléfonos públicos cuando escuchan hablar con acento cubano, toman nota de los nombres que se mencionan y cuando el inocente viajero se retira levantan el teléfono y aprietan la tecla de re-dial para volver a marcar el último número llamado. Cuando les salen del otro lado utilizan el nombre de la persona que supuestamente han secuestrado y mantienen la farsa hasta recibir el dinero y salirse con la suya en esa estafa.

One more day:

La historia del día precedente se repitió el sábado. Todo el tiempo lo pasamos tiritando de frío, pasando hambre y viendo llegar a más cubanos sin asomo de procesamiento para acabar de salir de allí. La mala forma contra nosotros se mantuvo hasta el final.

Al parecer llegó un momento en que los guardias se preocuparon porque se elevaba el número de personas esperando y comenzaron a entrevistar poco a poco a algunas personas y darles entrada al país. Hay que decir que hubo varios compatriotas que hicieron gala de su más refinado individualismo y oportunismo en su procura de ser entrevistados primero que el resto. Gente inventando enfermedades o escudándose en los niños que viajaban con ellos para hacer pasar a una familia de 10 personas, etc, etc. En resumen, ese día también nos tocó quedarnos a dormir en el piso……….. y de baño ¿Qué es eso?….

Esa segunda noche cuando nos llevaron a la otra área el supervisor agradable nos dijo a varios de los que llevábamos más tiempo esperando que podíamos entrar a otras oficinas que estaban mejor climatizadas y tenían alfombras donde pudimos dormir algo. La orientación que tenían era seguir procesando solicitudes durante la madrugada para salir de nosotros lo antes posible. De esa manera, al amanecer ya quedábamos pocos  por ser entrevistados.

Lo logramos:

Cerca de las 9 de la mañana llamaron mi nombre y pasé ante una oficial con cara de pocos amigos. Se podía sentir que expedía desagrado hacia nosotros. Como ellos suponían que no entendíamos el idioma inglés se comunicaban entre sí lanzando improperios hacia nosotros. Esta oficial, delante de mi le dijo a otro: ¨¿Has visto cuantos cubanos han llegado desde el viernes?. Tenemos que parar esto de alguna manera¨. 

La entrevista fue un trámite rutinario, ella hacía preguntas y escribía mis respuestas en un formulario en su computadora, que luego imprimió para que yo firmara. Tomaron mis huellas dactilares y me hicieron una fotografía. Luego otro oficial me realizó un registro corporal y me dijeron que ya podía ir donde el agente de control de frontera para entrar a USA. Le pregunté cuándo le tocaría a mi esposa y me dijo que después de mi, pero que no podía esperar allí, que tenía que entrar por el control y esperarla afuera de la edificación.

Agarré mi mochila, le hice una seña a Yahima de que tuviera paciencia, que la esperaba afuera y pasé por frente al oficial que tomó mi parole, lo revisó y me dijo: ¨Welcome to America¨. De esa manera ya estaba oficialmente pisando territorio norteamericano a las 10 de la mañana del Domingo 5 de Agosto de 2012, exactamente treinta días después de salir de Quito, habiendo atravesado 8 países con sus peligros inherentes. Tenía solo una mochila, una cámara fotográfica y 120 dólares restantes de los 2500 con que salimos mi esposa y yo para aquel viaje incierto.

Esperé con impaciencia a la salida de ella, aunque a la vez estaba averiguando cómo era la cosa para seguir desde allí hacia McAllen. Así me enteré que podíamos utilizar los mismos boletos del bus que nos trajo hasta allí para hacer la restante mitad del viaje hasta la ciudad. Quería comprar una tarjeta telefónica para llamar a mis amigos en Miami y a mi madre en Cuba y darles la noticia de nuestra llegada. De tanta euforia ya se me había olvidado el cansancio de las dos malas noches previas. Pronto salió Yahima y otros amigos y ya estábamos listos para seguir.

Momento de nuestra entrada en USA. Con las mochilas listos para empezar una nueva vida.

 

 

 

 

To be continued……

Aquí termina el relato de esta etapa. Me siento contento porque todos los que salimos juntos desde Ecuador logramos cumplir nuestro objetivo, aunque en el último tramo nos separaron cosas imposibles de controlar. Daniel, Aida, Claudia y Amanda fueron liberados de Tapachula el mismo día que nos soltaron en Tenosique, pero ellos corrieron con mejor suerte en su entrada a USA por la ciudad de Matamoros y lograron pasar 2 días antes que nosotros. Landy, con su esposa y el niño demoraron más tiempo en Tapachula, pero finalmente ya están también en Estados Unidos, en Texas.

A un año de todo eso tengo ya otras vivencias y temas sobre los que me he forjado una opinión basada en mi propia experiencia de nuevo inmigrante en este país. No cierro el blog al terminar este post, al contrario, estaré escribiendo de otros temas que me parecen interesantes y sobre los que me gustaría generar comentarios y debates. Un abrazo y los espero nuevamente.

Serie 30 días por América: Parte VI

Al llegar a Ciudad de Guatemala nos asombramos de la similitud con muchas zonas de La Habana. El barrio en el que se encuentra la Casa del Migrante tiene un gran parecido con el Cerro y con Santos Suárez. Nos costó un poco de trabajo encontrar el lugar, pero finalmente lo logramos.

Guatemala:

Siento una gran gratitud por la atención que recibimos en la Casa del Migrante. Con solo dar tus datos personales eres recibido en igualdad de condiciones con el resto de las personas que llegan, no importa la nacionalidad. A cada uno, con una ética tremenda, se le instruye de las normas de convivencia allí y se le aclara que está expresamente prohibido hacer llamadas o llevar a cabo negociaciones que impliquen contactos de tráfico de personas, robos u otros delitos.

Ese lugar, que funciona gracias a donaciones, ofrece comida, aseo y alojamiento gratis por el tiempo que los migrantes necesitan para reponerse y seguir. La estancia dentro de la casa durante el día no está permitida y para regresar en la noche se les pide a los que hacen estancias largas que traigan pruebas de que han estado buscando algún trabajo o haciendo algo para ganarse la vida honestamente.

Cada día, antes de la cena se reúne a todos los que se quedarán a pasar la noche y se ofrece información importante para los migrantes, relacionada con los lugares de mayor peligrosidad de los que se tienen reportes, dónde buscar ayuda y dónde se localizan las otras Casas del Migrante en todo el recorrido hacia el Norte. En las mañanas cada uno tiene la responsabilidad de limpiar un área de la instalación, como forma de retribuir por los servicios recibidos y para mantener el orden en el lugar.

En nuestro caso le solicitamos a los voluntarios que trabajan allí que permitieran quedarse durante el día a Yahima que se sentía muy mal y accedieron a dejar también a Aida y las niñas. Los hombres salimos al amanecer del martes  a hacer gestiones necesarias, tratar de conectarnos para dar información sobre nosotros y lavar una cantidad de ropa sucia que ya teníamos.También fuimos a un mercado cercano a almorzar y comprar algo para llevarle a las féminas.

     Sesión de lavado en Guatemala

Nos vinieron muy bien los dos días de descanso y al amanecer del Miércoles 18 de Julio salimos a continuar nuestro camino. Nos demoramos un poco en llegar a la terminal de los buses que viajan a Tecún Umán , pues nos extraviamos en un cambio de ruta, pero llegamos a tiempo para salir en el siguiente bus. No recuerdo cuánto demoró ese trayecto, pero llegamos un poco después del mediodía y enseguida tomamos unos triciclos que ofrecen servicio entre la terminal y el río Suchiate, que es precisamente la frontera entre Guatemala y México.

Unos minutos más tarde ya estábamos en el río abordando una balsa rústica de las que utilizan para cruzar de un lado al otro. Desafortunadamente no tengo fotos de ese momento, pues es interesante ver cómo sobre dos cámaras de neumáticos construyen balsas similares a las que utilizan los cubanos para aventurarse en el Golfo de México, pero estas son utilizadas para transportar mayormente bienes de consumo desde México hacia el otro lado y hay decenas de ellas. Es impresionante el contrabando de productos que hay y al llegar al lado mexicano pudimos ver una serie de grandes almacenes que viven de ese negocio ilegal.

México: 14 días en cana

Llegando a Ciudad Hidalgo nos montamos en una buseta en dirección a Tapachula para entregarnos a Inmigración y esperar así por el proceso de obtención de un salvoconducto para transitar por territorio mexicano hasta la frontera con Estados Unidos. En ese corto recorrido de alrededor de media hora comenzamos a notar las diferencias entre el camino recorrido y este nuevo país. Todo empezaba a asemejarse más a lo que veríamos al llegar a nuestro destino y la cantidad de recursos destinados a detener la emigración se evidenciaba en los retenes que las autoridades tienen en las autopistas de toda esa zona.

Cuando por fin llegamos a la tristemente famosa Estación Migratoria Siglo XXI nos encontramos en la entrada con otro grupo de cubanos que recién llegaban y con los que hicimos muy buena relación durante el tiempo que estuvimos detenidos allí. El Flaco, Osmany, el Pichy y Yadira estuvieron con nosotros hasta que logramos entrar a USA y nos vino muy bien conocerlos, pues pasamos ratos agradables en nuestros días de cana, divertidos con las ocurrencias del Flaco y del Pichy.

Contactamos al guardia de la entrada y nos dijeron que debíamos esperar por un funcionario de la oficina legal para formalizar nuestra entrega voluntaria y hacernos pasar al lugar. Ese tiempo lo aprovechamos para bromear un poco con el hecho de que íbamos tras las rejas, hasta que vimos que estaban dando salida a un grupo de compatriotas nuestros que habían obtenido su salvoconducto y ya estaban libres para seguir camino. Entre ellos estaba un amigo de Quito, que nos había ayudado con información útil para nuestro propio viaje. Nos daba un poco de envidia verlos partir y solo esperábamos que lo nuestro no se dilatara tanto.

Fotos antes de la entrada a la Estación Migratoria en Tapachula

 

 

 

 

Describir en detalles como transcurre la vida dentro de aquel lugar puede ser un tanto tedioso. Pero trataré de dar una idea general de lo que enfrenta uno cuando llega allí. Aquello es un gran corral para meter indocumentados que las autoridades migratorias y la policía recogen a montones las 24 horas del día en todo Mexico. La estación sirve de punto de tránsito para la deportación diaria de cientos de centroamericanos que tienen la desdicha de ser capturados en sus viajes hacia Estados Unidos. La única nacionalidad que mantiene un número considerable de personas por determinado tiempo es la cubana, el resto son aves de paso que llegan siempre al atardecer, les dan de comer, los amontonan en unas celdas enormes donde no pueden dormir porque no hay espacio ni para sentarse y en la madrugada los suben en buses hasta sus respectivos países ( Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua).

Los cubanos son mantenidos en otras celdas con capacidad para 10 personas, que durante el día permanecen abiertas y hay posibilidad de moverse por el lugar, salir al patio a hacer deporte, ver televisión, o jugar dominó bajo tremendo calor. A pesar de estar allí casi incomunicados la gente se las arregla para hacer negocios vendiendo cigarros, cambiando dólares y pesos mexicanos, revendiendo la comida que le dan a los centroamericanos para el viaje en el momento de su deportación y que comercian para no llegar a sus lugares con las manos vacías.

El tema de conversación es básicamente uno solo con sus respectivas derivaciones: ¿Cuándo darán el salvoconducto para poder salir?- Diferentes rumores acerca de a cuántos van a dejar salir la próxima vez, la eterna pregunta de los recién llegados a los que llevan más tiempo allí acerca de cuántos días han pasado esperando, bolas sobre posibles deportados por no cumplir con el tiempo de estancia fuera de Cuba para ser considerados emigrantes, conversaciones sobre los planes de cada uno cuando llegue a USA y las vicisitudes pasadas para llegar hasta México.

A la entrada te dan un sermón acerca de que estamos sujetos a un proceso de respuesta de la Embajada de Cuba acerca de si somos deportables o no y que dependiendo del resultado de ello se nos extenderá un salvoconducto o se nos deportará hacia Cuba. Esto último es una amenaza real que gravita sobre la cabeza de todo el mundo y que les ha sucedido a unos cuantos antes de que nosotros llegáramos y durante nuestro tiempo de espera.

En Tapachula hay gente de todos los orígenes y que ha tomado todo tipo de rumbo para lograr su deseo de emigrar a USA. Desde balseros que detuvieron al arribar a las costas de México, o en su viaje por carretera hacia el norte, gente que atravesó desde Ecuador todos los países como hicimos nosotros, otros que salieron de Cuba por diferentes vías y fueron a recalar allí y hasta encontramos uno que había emigrado a USA hace muchos años y se repatrió a Cuba, pero había decidido volver a emigrar a USA y lo habían atrapado en el intento.

A los hombres los mantienen separados de las mujeres, pero varias veces a la semana permiten una especie de visita en medio de un pasillo. Las pertenencias de cada uno las mantienen en un cuarto bajo vigilancia de un guardia y se permite ir varias veces al día a buscar cosas necesarias de aseo, etc. Hay incluso una biblioteca con un catálogo bastante aceptable y juegos de mesa.

Nuestro papeleo legal no se realizó hasta 2 días después de llegar. Básicamente consiste en hacer un cuéntame tu vida que incluye detalles de cómo y cuándo saliste de Cuba (por aquello de los 11 meses necesarios para ser considerado emigrante), una declaración firmada rechazando pedir refugio en México que luego ellos utilizan como arma para deportarte expeditamente si la Embajada de Cuba les da la luz verde y un fichaje de huellas dactilares. Nosotros tuvimos la mala suerte de llegar en vísperas de los feriados por el 26 de Julio en nuestro país, lo cual implicaba más demora esperando hasta que el consulado cubano reiniciara sus actividades.

La espera, como ya sabemos, desespera. Mientras tanto nos unimos a la desidia colectiva que se vive allí y hasta nos volvimos a encontrar con los miembros de nuestro grupo que se habían quedado rezagados en Costa Rica, que arribaron a Tapachula dos días después que nosotros. Diariamente se movía el rumor de que al llegar a una cifra alta de cubanos allí los de Migración trasladarían a un grupo hacia otra estación migratoria para evitar motines como los que se habían dado anteriormente.

Esto último resultó ser cierto. Al amanecer del 26 de Julio, nuestro octavo día de encierro, los guardias nos despertaron con una lista de personas que iban a ser trasladadas. En el traslado estábamos Yahima, Oned y yo, pero nadie más de nuestro grupo, por lo que esa fue la separación definitiva antes de llegar a USA. También trasladaban a nuestros nuevos conocidos que llegaron el mismo día a Tapachula. Nos montaron en un bus con destino a Tenosique, un pueblito perdido en la geografía del Estado de Tabasco, dándonos una paliza de 10 horas continuas de viaje por montañas y parajes apartados y pasando por la ciudad de Villa Hermosa. El argumento principal de los guardias era que el traslado representaba la casi seguridad de que nuestra liberación estaba próxima y que además nos estaban adelantando camino para cuando tuviéramos que viajar hasta la frontera. También dijeron que el lugar a donde íbamos iba a ser más cómodo para nosotros. Gigante mentira….

Tenosique:

El lugar al que llegamos estaba atestado de cubanos y centroamericanos, entre ellos varios balseros que llevaban un mes allí. No había espacio ni para sentarse. Lo único mejorcito comparado con Tapachula era que había aire acondicionado. Los hombres estaban en una gran celda que sólo estaba separada de la de las mujeres por una reja por donde ellos repartían la comida 3 veces al día.

Nos tocó esperar otros seis largos días para que llegara la respuesta de nuestros casos. En el interín seguíamos hablando del oro y del moro y planeando el siguiente paso después de nuestra salida. Lo más triste fue ver que a varios compatriotas les llegó la orden de deportación y se los llevaron de regreso a Cuba luego de haber gastado cantidad de dinero, pasar por muchos peligros y alimentar esperanzas. El incidente más sonado fue la noche antes de nuestra liberación.

Una muchacha que llevaba alrededor de un mes encerrada y que fue trasladada el mismo día que nosotros recibió la noticia de que sería deportada a Cuba. A su novio le habían dado el salvoconducto para seguir y a pesar de sus esfuerzos para que la dejaran salir a ella también, se tuvo que ir pues corría el riesgo de que se venciera la validez de ese documento y que todo hubiera sido en vano.

En la madrugada vinieron a buscar a Yanet para deportarla, pero no contaban con que ella estaba decidida a no regresar. Desde el día anterior ella sospechaba lo que venía y estaba super nerviosa. Al llegar los funcionarios de Migración la muchacha siguió el consejo de las otras cubanas y se desvistió quedándose solo en ropa interior y gritando a toda voz que le estaban violando sus derechos. Aquello comenzó a ponerse difícil pues al tratar de sacarla por la fuerza provocaron la reacción de los hombres que estábamos del otro lado y los ánimos se caldearon al punto de que desistieron de su propósito. Al día siguiente le permitieron presentar una solicitud de refugio y así la deportación quedaba en suspenso. Me alegro de poder decir que esa muchacha está ya en USA.

El 1ro de Agosto a las tres de la tarde nos extendieron el bendito salvoconducto. La alegría nuestra era grande, ya solo quedaba la última etapa de nuestro largo viaje, estábamos a solo dos días de viaje de la frontera. Pero teniendo en cuenta el cansancio acumulado y las conexiones de buses que debíamos hacer, decidimos pasar la noche en Tenosique para seguir al día siguiente.

Luego de casi un mes de viaje pudimos dormir sin sobresaltos, pero antes nos dimos una vuelta por el pueblo y matamos el antojo de probar comida mexicana auténtica.

Pichy, Yadira, Osmel y Yahima
En una taquería de Tenosique

 

 

 

 

 

 

 

En la mañana del Jueves 2 de Agosto de 2012, salimos en un bus de ADO de regreso a Villa Hermosa para hacer conexión hacia Reynosa, punto que habíamos elegido para cruzar la frontera con Estados Unidos. Esa última fase la contaré en el siguiente post. Mientras tanto los dejo con unas fotos tomadas en la Casa del Migrante en Ciudad de Guatemala, como agradecimiento por la buena atención que nos dieron. No desesperen, ya falta poco por contar, nos vemos….

 

 

Serie 30 días por América: Parte V

Amaneciendo, nos despertamos a las 4:00 am del Domingo 15 de Julio de 2012 para seguir camino. Teníamos otro país por recorrer y queríamos llegar a México cuanto antes. No me voy a extender explicando lo cansados que estábamos. Abordamos un nuevo bus rumbo a Tegucigalpa y nos quedamos dormidos de inmediato.

Honduras:

El recorrido hasta la capital fue sumamente tranquilo, sin incidentes ni sustos. A mitad de camino nos despertamos y antes de llegar comimos algo en una parada que hizo el bus. No hay mucho que describir pues básicamente íbamos por una zona rural sin ningún atractivo en particular. Al llegar a la ciudad fuimos hasta la terminal que se encuentra en medio del mercado más sucio que vi en todo nuestro viaje.

El plan del momento era cambiar dinero, llamar por teléfono al contacto que nos dieron en San Pedro Sula y salir en el primer bus hacia allá. La salida era desde otra terminal, así que nos dividimos en 2 grupos para ir en taxi y momentáneamente nos perdimos pues cada taxi fue hacia una terminal diferente y nosotros solo teníamos un celular con línea de Honduras. Fue un momento complicado pero rápidamente pudimos averiguar cómo llegar al lugar a donde habían ido nuestros amigos y logramos reunirnos nuevamente. Una hora después ya íbamos en ruta a San Pedro. Es un viaje relativamente largo por una zona montañosa y bordeando un lago inmenso.

                                       Vistas del camino, rumbo a San Pedro Sula

Nos sentíamos tensos porque de antemano sabíamos que esa es la ciudad más peligrosa de Honduras, con una alta tasa de criminalidad y lo que vimos durante el tiempo que permanecimos en ella parecía corroborarlo, pues donde quiera había guardias armados en las entradas de los centros nocturnos y los restaurantes. En la terminal nos estaba esperando el coyotero, conocido por Dago. Me llamó la atención que el tipo estaba vestido de lo más elegante y en nada parecía un maleante. Nos llevó al hotel donde nos quedaríamos a pasar la noche e incluso se hospedó también él mismo con su hermano. A la larga se notaba que eso del tráfico de inmigrantes es una práctica habitual allí, pues los tipos del hotel ni se inmutaron, ni nadie nos delató a las autoridades.

La negociación con el tal Dago fue difícil porque el tipo ponía un precio que  no estábamos dispuestos a pagar y cuando le dijimos que nos iríamos solos entonces transó. En la mañana nos llevaría por un trayecto que incluía Puerto Cortés y Omoa  hasta cruzar la frontera hacia Guatemala. Nos pintó un panorama plagado de retenes, policías y peligros, etc, etc; para lo cual él tendría que emplearse a fondo de manera que nosotros llegáramos bien a nuestro destino. Llegados al acuerdo salimos a comer algo antes de acostarnos, aunque Aida y las niñas no bajaron a causa de lo tenebroso que se veía todo.

A la mañana siguiente salimos. En las caras se nos veía la preocupación. Era mucha la distancia ya recorrida y no queríamos otro encuentro con las autoridades y más retrasos. Casi llegando al punto fronterizo y luego de 2 cambios de transporte, el tipo nos dice que nos agachemos y no nos dejemos ver desde las ventanillas del bus. Pasamos de esa manera por donde supuestamente era la mayor zona de peligro de que nos detuvieran y luego como por arte de magia apareció un montecito donde nos ordenaron bajar. En ese relajo estaba participando hasta el chofer del bus.

Al bajar, Dago nos transfirió hacia otro asociado suyo que nos guiaría por el monte hasta pasar al otro lado y él estaría esperándonos para indicarnos cómo seguir y cobrar la mitad restante del dinero acordado. Ese momento me recordó la lomita de Panamá, porque aunque no estaba tan empinada como aquella, había una cantidad de mosquitos indescriptible.

Luego de una media hora en eso, salimos del monte cruzando bajo una cerca y el muchacho nos dijo que ya era territorio de Guatemala. En aquel momento ya empezó a oler fea la cosa porque en la distancia vimos que estábamos a la vista pública y en la base de la loma había una patrulla de policía guatemalteca y el tal Dago estaba conversando con ellos y nos hacía señas para que bajáramos. Llegamos abajo y el tipo nos dice que no hubo manera de burlar a la policía y que los tipos querían dinero para dejarnos seguir, caso contrario nos entregarían a Inmigración para ser deportados a Honduras.

Allí se formó una discusión del carajo y nosotros en nuestra alteración no reparamos de inicio en que eso había sido coordinado previamente por aquel hijo de la gran P…, para que los policías nos desplumaran. Eran 3 agentes y cada uno estaba presionando por separado. Nosotros diciendo que no había más dinero pues lo que quedaba era lo que supuestamente le debíamos a Dago y este pinchando por su lado para que lo sacáramos y pagarle a los policías.

Bueno, para no hacer el cuento largo, pagamos la novatada. No se ni como sacamos el dinero para que Dago le pagara a los guardias y el tipo de inmediato se desaparece hacía la parte de atrás de la edificación aquella, donde tenía a otro esperándolo con una bicicleta. Todavía me da ira al recordarme reaccionando y cayéndole atrás como un estúpido por aquel lugar y el tipo riéndose en mi cara mientras se alejaba. Grrrrrrr..

Aquello nos dejó a merced de los guardias que a esa hora empezaron a preguntar por qué le dimos el dinero al tipo, que el asunto era directamente con ellos y que no había ningún arreglo previo con Dago. Querían dinero de a todas todas y la amenaza era devolvernos a Honduras. Nos paramos en treinta y uno y les dijimos que no había un kilo más y que podían hacer con nosotros lo que quisieran.

Acto seguido nos subieron a la camioneta para supuestamente entregarnos a Inmigración. En el trayecto las mujeres iban delante en la cabina, mientras Daniel, Oned y yo viajábamos en la parte de atrás. De pronto la camioneta se desvía y se mete por un monte alejándose de la carretera. Nos asustamos pero el viaje fue corto. Pararon y nos dijeron que ellos no querían entregarnos a Inmigración (obviamente eso no les reportaba ninguna ganancia, vamos a estar claros..). Pues entonces la decisión de ellos fue registrar todas nuestras cosas y desvalijarnos de cuanto objeto de valor tuviéramos a cambio de dejarnos ir, un robo descarado y encima sin opciones pues los tipos eran la autoridad y estaban armados.

El resultado de la requisa fue el despojo de prendas, un Smartphone que tenía Oned y que había traído como moneda de cambio en caso de que nos sucediera algo así por el camino, mi equipo reproductor de mp4 y una cámara profesional vieja que traía Daniel. Si no fuera por lo trágico del momento hasta hubiera dado risa, porque aquellos energúmenos no sabían como funcionaba ninguna de aquellas cosas ni el valor real que tenían y constantemente nos preguntaban a nosotros mismos si eran buenas. ¿Diga usted? El asunto estuvo a punto de malograrse porque no les cuadraba la cámara de Daniel. Esa cámara había sido objeto de discordia durante el viaje porque era pesada y nadie la quería cargar y por eso la habían desarmado para transportarla y en ese momento no había Dios que la volviera a armar por lo complicado que era, jajaja . Lo único que se salvó fue mi cámara digital que a escondidas se la di a mi esposa para que la guardara y es por eso que pude conservar las fotos del viaje.

Finiquitado el trámite, los respetables agentes de la autoridad nos regresaron a la carretera para que montáramos en una buseta que va desde la frontera hasta el puesto de Inmigración guatemalteco en las inmediaciones de Puerto Barrios. Durante el corto recorrido hasta allá teníamos caras de doncella engañada para robarle su virginidad, jeje, y en eso a Daniel le salió del alma una exclamación.- Al fin salí de la cámara vieja esa!!!!

Bienvenidos a la corrupción:

Arribamos al control migratorio y nos hicieron bajar a los que no éramos hondureños o guatemaltecos y al enterarse de que éramos cubanos sin papeles nos pasaron para una oficina con aire acondicionado, alejados de la vista de curiosos.

Allí nos atendió un sujeto de unos cincuenta y pico de años con un discurso que no tiene desperdicio. Con tremenda solemnidad nos dijo algo que trataré de parafrasear. ¨Bien, ustedes han llegado aquí atravesando monte ilegalmente, pero déjenme decirles que ustedes han llegado a un país democrático, donde hay leyes que se hacen cumplir y nosotros no podemos dejarles entrar así como así. Claro, todos tenemos necesidades insatisfechas y yo por ejemplo tengo mis hijos en edad de ir a la Universidad y tengo que procurar tener el dinero suficiente para pagarles los estudios. Así que les digo sencillamente Bienvenidos a la Corrupción y por favor vayan poniéndose de acuerdo y díganme cuánto pueden pagar para que les dejemos seguir¨- Fin de la cita.

Imagínense la sorpresa ante tal recibimiento. Por nuestra parte continuamos con la declaración de que no había más dinero que ofrecer y que la única opción que nos quedaba era pedir refugio en Guatemala. Pero el tipo no se iba a dejar convencer tan fácilmente. Dijo que nosotros no teníamos ese derecho, lo cual era una soberana mentira, pero en eso entró a la oficina quien realmente era el jefe en aquel lugar. Hizo un poco de preguntas, revisó nuestros documentos y les dijo a Daniel y Aida que por viajar ellos con una menor de edad iba a hacer una concesión y nos iba a dejar seguir. El bufón que nos dió la bienvenida puso los ojos del tamaño de pesetas y llamó al jefe para afuera, para tratar de convencerlo de que nos cobrara algo.

Regresaron y el tipo se ratificó en la decisión de dejarnos ir y empezó a devolvernos la documentación. El otro seguía en sus trece y llamó a Oned afuera para presionarlo a solas, sin ningún resultado para él. El jefe llamó al chofer de una buseta y le indicó que nos dejara en la terminal de los buses a Ciudad Guatemala.  En menos de una hora habíamos pasado de ser 2 veces presas de funcionarios corruptos a estar nuevamente libres y con luz verde para seguir hacia México.

Tras una breve espera nos montamos en el bus más confortable que tuvimos durante todo el viaje, más cómodo incluso que los que luego tomamos al llegar a USA. Dormimos un poco y luego nos pusimos a ver televisión y yo a mirar hacia el paisaje. Guatemala está en completa evolución, haciendo carreteras espectaculares y se nota prosperidad en algunas zonas. No obstante, aún se siente la tensión resultante de la guerra civil y de las decenas de muertos y desaparecidos. Por ejemplo, al llegar a un paradero para comer quisimos quedarnos en el bus a seguir durmiendo, pero el chofer dijo que por medidas de seguridad todos los pasajeros debían bajarse y al abordar nuevamente había un soldado con un fusil registrando las pertenencias de todos los que volvían al bus.

Habíamos decidido hacer un alto en Ciudad Guatemala para descansar un poco. Además Yahima estaba empeorando de una fiebre alta que le había surgido y así no podíamos seguir. Nos habían dado un dato muy útil, que era acudir a la Casa del Migrante que maneja la Iglesia Católica en la capital. Allí ofrecen un lugar seguro, cama, aseo y comida a los migrantes por el tiempo que necesiten para reponer fuerzas y seguir. Nos esperaban dos días de descanso y de coordinación de cosas para continuar el viaje. Era el Lunes 16 de Julio de 2012, décimo día de travesía.

En el siguiente post les contaré nuestra estancia en Guatemala y finalmente nuestra llegada a Tapachula en México. Tengan un tin más de paciencia, solo quedan 2 partes para llegar al destino. See you soon….

Serie 30 días por América: Parte IV

Difícil se hace describir nuestro paso por Nicaragua, pues desde Rivas hasta Guasaule lo que vimos fue mucha pobreza. Un país en el que los extremos ideológicos de estos años lo único que han generado es miseria, contradicciones y corrupción al punto de que el dueño de un taxi que tiene al menos un medio con el cual ganarse la vida honradamente, viva en una casucha miserable y trate de redondear sus ingresos traficando inmigrantes, mientras tiene un hijo que sirve en la fuerza pública.

Cruzando Nicaragua

La deliberación en casa del taxista culminó con el plan siguiente. El coyotero con el que negociamos la noche anterior nos dejaba en manos de un asociado suyo que nos acompañaría en el recorrido hasta la siguiente frontera con Honduras y allí nos dejaría en manos de otros compinches que serían los encargados de ayudarnos a pasar al otro lado. Una vez completado el recorrido le  pagaríamos al tipo el resto del dinero. Dicho así sonaba fácil, pero estábamos advertidos por otros que viajaron antes de que en Nicaragua la cosa era  difícil.

Salimos en grupos separados para abordar una furgoneta que hace el viaje a Jinotepe, para luego hacer trasbordo a Managua. No hablamos una palabra desde que salimos de casa del taxista para no atraer la atención por el acento cubano y yo iba con el  corazón a mil pulsaciones por minuto. Todo iba bien hasta que llegamos a un retén de policía. La furgoneta  paró y un tipo flaco asomó la cabeza tratando de registrar con los ojos a todo el mundo. Parecía que había terminado cuando reparó en alguien al fondo, que resultó ser mi esposa Yahima. Antes en Cuba la confundían con extranjera y allí en medio de tanta gente con piel curtida su tez blanca llamaba mucho la atención.

El tipo le pregunta a ella por sus documentos . Era yo quien los tenía y nos tocó a ambos bajarnos a tratar el asunto. El policía nos llevó donde otro, un gordo hijo de mala madre que de sólo mirarle a la cara te enterabas de lo corrupto que era. El gordo me dice:- ¿Bueno y de dónde vienen?, mi respuesta- De Ecuador. Segunda pregunta- ¿Y para dónde van?, Pues a Managua, respondí yo. Pero ustedes son de Cuba, no?……

No me quedó más remedio que contestarle afirmativamente y preguntarle que hacía falta para poder seguir. El tipo me respondió que no sabía, que le dijera yo de cuánto estábamos hablando. Le ofrecí el dinero para emergencias que llevaba en el bolsillo pero dijo que con eso él no tenía ni para empezar. Mientras tanto el flaco seguía pescando cubanos en la furgoneta y sacó a todo el grupo menos al coyotero que nos acompañaba.

El gordo se pone coloquial conmigo y me pregunta si no hay más cubanos en la furgoneta, que él nos estaba esperando a todos pues desde que estábamos en Rivas en la parada esperando a salir, alguien lo había llamado para darle el chivatazo. Me dice que va a dejar ir la furgoneta y que nosotros nos pongamos a deliberar cuanto le vamos a ofrecer para poder seguir, cuando a Daniel se le alumbró el bombillo y dijo que con nosotros se tenía que bajar el tipo que nos estaba llevando, o sea el coyotero; al gordo en ese momento fue como si le dieran un premio o un regalo de navidad porque se le alumbró la cara.

En resumen, la cosa derivó en que le dijimos que nosotros no teníamos más dinero, que solo le podíamos pagar la parte que aún le debíamos al coyotero, pero que nos daba recelo que luego él avisara a otros controles y nos volvieran a atrapar. Dijo que no, que arreglando el asunto con él todo estaba resuelto y se llevó al coyotero para adentro. Allí maduraron al tipo, le quitaron la parte de dólares inicial que le habíamos dado, todos los córdobas que llevaba, el celular de último modelo que tenía y por supuesto nos pidieron la parte de dólares restante. Luego con sus caras muy duras nos dijeron que nos montáramos en el primer bus que pasara, pero le dijimos al gordo que nos devolviera al coyotero para poder seguir viaje y así lo hizo, jeje, maravillas de la corrupción.

Uffff, yo tenía la adrenalina al desbordarse y aquello no hacía más que empezar. Llegamos a Jinotepe y tomamos otro bus, aunque primero aprovechamos para cambiar algo de dinero antes de llegar a Managua. El coyote no sabía dónde meterse y no quería ni hablar. Llegamos a la capital a un mercado popular de mala muerte donde se abordan buses para Chinandega que era la siguiente escala. Allí el guía nica nos dejó a nuestra suerte y seguimos.

Olvidé decir que todo el servicio de transporte público en Nicaragua es con esos buses amarillos que aquí en USA son escolares y en Cuba se usan en los centros de trabajo. Es tanta la gente viajando que los choferes y cobradores embuten a tres personas en cada asiento y en el diminuto pasillo entre las filas de asientos siguen metiendo pasajeros unos encima de otros, peor que en La Habana. En esas condiciones con un calor extremo e incertidumbre acerca de cómo sería la siguiente etapa, hicimos el viaje interminable hasta Chinandega. Les debo fotos de todo eso, pues opté por no ponerme en plan turista ante la posibilidad de llamar demasiado la atención.

La misma historia de malos ratos se repitió cuando llegamos, esperando para hacer conexión a Guasaule. El bus llevaba gente colgando por todos lados, vendedores ambulantes tratando de hacer lo suyo y por supuesto nosotros pasando nuestro curso de sordomudos. A mitad de camino desde Chinandega a la frontera había un retén de policía grande, pero no detuvieron el bus. Ahí fué cuando me di cuenta de que todos en ese vehículo estaban en el chisme de nosotros. La nica que estaba sentada a mi lado me dijo que no nos preocupáramos que ese bus no lo detenían en los retenes porque es el que usualmente toman los estudiantes que a esa hora regresan a casa.

En nuestra comunicación con el contacto en Guasaule nos habían dicho que al llegar nos quedáramos sobre el bus, lo cual representaba un problema pues no teníamos idea de cómo eran los tipos. Era bien de noche cuando finalmente llegamos. Los pasajeros se fueron bajando poco a poco hasta que nos quedamos solos con el chofer. De inmediato se suben dos personajes con cara de locos que se identifican y le indican al chofer que siga hacia la frontera. Nosotros no tuvimos tiempo ni de reaccionar y en menos de 3 minutos los tipos nos dicen que hay que bajarse del bus porque estaba la policía más adelante.

Nos bajamos y comenzamos a correr como locos de regreso en completa oscuridad, cuando se apareció una camioneta llena de policías a detenernos. Aquello era una confusión tremenda, nosotros tratando de irnos, los guardias ordenando que nos detuvieramos y los coyoteros en el medio negociando con ellos para que nos dejaran ir. Todavía no decido qué pensar al respecto de todo eso. No se si fue real o si fue un montaje perfecto de los traficantes con los policías de manera que estos últimos agarraran su mordida y así los primeros pudieran seguir su trabajo sin interrupciones. La cosa terminó con el pedido de 30 dólares por persona para dejarnos ir y asunto cerrado.

Con falta de aire por el percance, emprendimos de nuevo el camino y nuestros guías nos llevaron por varios recovecos bordeando caseríos y siguiendo el curso del río, hablando en voz baja casi sin encender luces hasta que llegamos a un punto donde dijeron que era seguro cruzar pues no podían vernos desde el puesto fronterizo. La oscuridad era total y caminábamos por una zona de grandes piedras antes de entrar al agua que nos tapaba hasta las rodillas.

Aquí volvió mi amiga Aida a protagonizar el momento gracioso. Antes de cruzar el río todos nos quitamos los zapatos, pero ya en el otro lado Aida decidió botar los de ella porque estaban rotos y los tiró al agua. Seguidamente uno de los coyoteros empezó a buscar sus botas y al rato nos dimos cuenta que los zapatos de Aida aún estaban en la orilla. En la oscuridad había botado la botas del tipo y lo dejó descalzo.

Lo que nos quedaba de trayecto ya era sobre el lado hondureño. Seguimos atravesando caseríos y patios de casas hasta llegar cerca de un hotel donde pasaríamos la noche para seguir rumbo a Tegucigalpa al amanecer. El calor era insoportable y  estábamos super cansados. Habíamos repetido lo de Costa Rica, cruzando toda Nicaragua en un mismo día. Era la noche del sábado 14 de Julio de 2012, nuestro octavo día de viaje.

Les pagamos a los tipos sus honorarios y ellos a su vez nos dieron el dato de otro individuo que nos podría ayudar a cruzar hacia Guatemala. Aún no sabíamos que íbamos a lamentar eso. Pero no me quiero adelantar en la historia, prometo seguir contando en el siguiente post.

Be patient and come back….

Serie 30 días por América: Parte III

Libres otra vez, compramos nuestros boletos de bus en la gran terminal de transporte que queda frente al Albrook Mall. Como nos quedaba tiempo antes de la salida fuimos a cenar algo y un rato después abordamos hacia Paso Canoas para cruzar la frontera con Costa Rica.

24 horas en bus (guagua)

No hay mucho que decir sobre el viaje hasta la frontera, salvo que fuimos detenidos en un retén para revisar documentación, pero no hubo problemas.

Eran las 4:00 de la madrugada cuando llegamos a Paso Canoas, que es un pueblito singular porque sobre el mismo transcurre la línea de frontera y con solo unos pasos de diferencia te encuentras ya sea en el lado panameño o en el lado tico. Es cosa de solo bajarse del bus y cruzar para estar ya en otro país. En este punto sufrimos la primera separación de tres miembros de nuestro grupo, pues en un arranque de conservadurismo decidieron esperar al amanecer para presentarse ante el punto de inmigración costarricense y solicitar un famoso salvoconducto que otros ya habían obtenido al pasar por allí.

Nosotros al llegar vimos que estaban a punto de salir 2 buses con destino a San José y apostamos a nuestra buena estrella hasta ese momento, diciendo que si se presentaba el problema de que nos detuvieran por el camino, íbamos a improvisar para salir del paso. Tres días varados en Obaldía ya nos parecía demasiado tiempo para seguir perdiendo. El Norte era la meta.

De los dos transportes nos decidimos por el que tomaría la vía de la sierra para llegar a San José, tanto porque nos parecía más improbable que nos detuvieran por esa ruta, como porque el chofer nos aseguró que no habrían problemas y que al llegar al famoso y temido por los emigrantes Kilómetro 37 se las arreglaría para evitar que nos bajaran. Iniciamos el viaje a las 4 y 30 de la madrugada y por lo menos yo no pegué un ojo hasta no estar seguro de que el peligro había pasado. Cuando llegamos al control policial uno de los efectivos había detenido a un bus y estaba en el proceso de revisión, el otro estaba tranquilamente barriendo la caseta que les sirve de oficina. Nuestro chofer realizó su maniobra para detenerse y al ver que ninguno de los 2 policías reaccionaba volvió a arrancar y de esa manera nos puso fuera de peligro. Relajados al fin dormimos un rato y luego nos dedicamos a mirar el camino.

Lo poco que pude ver de Costa Rica me impresionó agradablemente. La geografía es bella, con ríos anchos y limpios. En toda esa ruta rural vimos casas de campesinos modestas pero en perfecto estado constructivo; incluso en aquellas montañas se respiraba prosperidad. Lo más increíble fue ver decenas de torres generadoras de energía eólica y lo más chocante fue lo extremadamente cara que es la comida.

De camino a San José

Después de siete horas de viaje, con pocas paradas, llegamos a la capital donde tuvimos una situación similar a la de Medellín pues debíamos cambiar de una terminal a otra para seguir en otro bus hacia Peñas Blancas, que es el cruce de frontera hacia Nicaragua. El chofer se ofreció a llevarnos sin tener que bajarnos y en medio del trayecto contactó a otra persona por teléfono para que nos comprara los boletos y así no tener que llegar  nosotros a la terminal. Solo debíamos esperar una hora en una parada frente al Hospital del Seguro, cosa que a la larga llegué a lamentar.

Cuando solo teníamos una media hora hasta la conexión con el otro bus y teníamos necesidad de ir al baño y comer algo nos dividimos en 2 grupos para no dejar solas nuestras pertenencias y a la vez ir más ligeros hasta el Hospital.

Este negro que está aquí, o sea yo, en mi habitual apuro para todo salí disparado para poder regresar rápido y que los demás también fueran. También tenía que cambiar dólares para poder pagar los boletos de bus. Regresé lo antes que pude y solo en ese momento me di cuenta de un error imperdonable. Me entró un frío tremendo al darme cuenta que en el baño había dejado el estuche con nuestra laptop y mi pasaporte. De más está decir que de nada sirvió que regresara a buscarla. Además del autorreproche por la metedura de pata, me busqué tremendo pan con hormigas cuando mi esposa se enteró del percance. No comments….

Llegado el momento tomamos el nuevo bus y con paciencia hicimos el tramo hasta la frontera. Seguimos viendo lugares agradables a la vista y ya en la zona cercana a Nicaragua pudimos ver una buena dinámica comercial vinculada a una amplia zona turística y de playas.

Tarde en la noche llegamos a Peñas Blancas, 24 horas después de salir de Ciudad de Panamá. Cometimos la torpeza de no bajarnos a tiempo y fuimos a dar justo al puesto fronterizo, pero con la buena suerte de que pudimos bajarnos del bus y retroceder sin llamar la atención de las autoridades, aunque sí de una fauna de coyoteros y traficantes que merodean por allí a la caza de tipos como nosotros.

En menos de lo que canta un gallo se nos acercó un fulano ofreciendo cruzarnos a Nicaragua por un lugar alejado de la vista de las autoridades. Con bastante recelo de nuestra parte pasamos un buen rato discutiendo los pormenores, el precio, la hora, etc, etc. El tipo nos vendría a recoger a las 4 de la madrugada, pero mientras tanto nos bañaríamos e intentaríamos dormir algo en una casa cercana. Esa fue otra de las experiencias difíciles del viaje.

Nicaragua:

En la oscuridad total salimos, éramos 3 hombres, 3 mujeres y una adolescente. Nos guiaban 2 tipos más borrachos que una cuba, pero de eso solo nos dimos cuenta en medio de la caminata cuando a la misma vez que nos decían que hiciéramos silencio ellos gritaban cada vez más alto cuando, a causa de la dificultad del camino, alguno de nosotros se rezagaba. Caímos en un arroyo que era puro fango, pasamos por varias cercas de alambre, nos arrastramos por el suelo, en fin, destilábamos agua y fango por todos lados pero finalmente llegamos al lado nicaragüense.

Allí nos esperaba un taxista que con apremio nos hizo entrar a los siete en su auto y partió a toda velocidad hacia Rivas. Yo no sé realmente cómo cupimos todos en ese carro y ante mi preocupación por tanta carga y tanta velocidad el tipo me dijo que era necesario ir tan rápido para poder llegar a su casa sin que nos detuvieran por el camino. Eran las 5 y tanto de la madrugada.

Llegados hasta la casa del taxista, nos dijo que no había apuro en seguir, que nos acostáramos hasta el amanecer o que si queríamos nos laváramos el fango. Él simplemente se acostó a dormir. Al rato pasamos tremendo susto cuando por la puerta de uno de los cuartos de aquella casucha se aparece un policía. Ja, ja,  peculiar manifestación de lo real maravilloso, nos vinimos a enterar que el taxista traficante de inmigrantes tenía un hijo policía. ¿Qué me dicen de esto?

 

 

 

 

 

En casa del taxista nicaragüense

Luego de amanecer se volvió a presentar el fulano de la noche anterior, que esta vez tenía la misión de hacernos cruzar Nicaragua sanos y salvos hasta la frontera con Honduras. A partir de aquí la historia se empieza a complicar para nosotros. Pero eso, amables lectores, es tema para otro post. No me dejen abandonado, vuelvan por acá que aún quedan capítulos por contar. Nos vemos.